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Por. Nahomi Martínez y Titi Bokser


Un par de década pasaron desde los primeros encuentros de A.N.I.M.A.L con su público, en lugares más under, más de pogo, de sudor, sonido saturado y locura. Más de los 90’s, época donde en plena adolescencia escuchar Heavy Metal, Metal y Hardcore era un acto de rebeldía. El viernes 15 de diciembre, sentados en las primeras filas del ND Teatro en esta propuesta Íntima y Extrema (luego de un largo período de silencio, que se rompió en 2015) la historia era otra, en nuestro caso, estuvimos evocando momentos de hace 15 años atrás y haciendo registro de las edades de los asistentes, que seguramente compartieron empujones y momentos inolvidables e irrepetibles de la época con uno de los redactores de esta reseña para la Sección de Música Contraste para Expertos en Arte FD Magazine. 

Confiando en la acostumbrada flexibilidad del público, especulamos, el escenario se enciende 45 minutos después de lo pautado, así también, comienza el público a aplaudir el inicio de una noche que no nos esperábamos.

Simpáticos, elocuentes, descontraturados, disfrutando cada segundo del show, graciosos -muy graciosos- compartiendo, hablando, y entendiendo que, en esta oportunidad, se juntaron los verdaderos seguidores que querían disfrutarlos, escucharlos, estar cerca, acompañar a la banda a la que bancaron y acompañaron en distintas oportunidades… muy distintas oportunidades.

A.N.I.M.A.L (Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar) es una banda argentina, legendaria. Bandera de un movimiento que nacía a nivel mundial en los 90’s, y especialmente, en Latinoamérica, que conjugaban mensajes sociales, de igualdad, justicia, amor y revalorización, a través de sus letras y riffs con mucho peso, en una época en la emergían el metal, el heavy y trash metal -el grunge, punk y el hardocore- todos sedientos de ser escuchados para dar lugar a sentires, ideas, a verdaderos gritos de protesta social, invisibilizada, y ya no tan silenciosa, a través de música ruidosa pero pensada, de composiciones crudas pero reales, sonidos ásperos y penetrantes. 1

La banda anoche: impecables, con una excelente actitud, A.N.I.M.A.L. salió al escenario, agradecidos por la oportunidad de tocar en ese formato. Cada uno de sus integrantes con una característica definitoria.

A Giménez, se le agrade la humildad y la verdad. Verlos en este formato tan íntimo y cercano, ratificó que todo lo que venimos creyendo que es, lo es. Sin caretaje, hablaba sobre las situaciones ocurridas en las protestas de los últimos días, nosotros con miedo de escuchar discurso político, relajamos al entender que su consciencia social (probablemente rayando en el más puro concepto anárquico y real) nos dejó en claro que esa razón por la cual se le aprecia y se escucha su mensaje, por su carencia de tinte político, y por su exceso de empatía y sensibilidad.

Sensibilidad que cruza los temas, que confesó componer con total libertad y apoyo de la banda, sensibilidad como la que puedo sentir cercana en esta corta y larga anécdota: me crucé a Giménez en la Confederación Argentina de Box, con aproximadamente 18 años (si no recuerdo mal) y emocionado hasta más no poder, le regalé mi colgante de A.N.I.M.A.L, el cual no sólo recibió con la mejor onda, sino que un par de años después, al encontrarlo casualmente en otra circunstancia completamente distinta, no sólo tuve otra oportunidad de saludarlo, sino que, me mostró el colgante en esa oportunidad. La noche del viernes, al saludarlo nuevamente y poner a prueba su memoria (más de 15 años después) seguía recordando al chiquito que le regaló el colgante, asegurándome, que lo tenía guardado en algún lugar que él consideraba especial. 2
Titi Bokser y Andrés Giménez
Giménez, contando dónde tiene guardado el colgando que le regaló Titi Bokser.
Cristian“Titi” Lapolla, lo único que puede opacar su desempeño con el bajo de cinco cuerdas que recorre sin mayor inconveniente con un alto nivel ténico, es su sentido del humor y su simpatía, para con los fotógrafos, el público, sus compañeros. Una voz impecable. Interpretación en su mejor nivel. Siempre tendemos a creer (nos emociona saber que es cierto cuando ocurre), que los músicos son como el buen vino.

Marcelo Castro, por su parte, no podía replicar el repique de la batería luego de una frase graciosa, pero hacía valer cada segundo que sus baquetas golpeaban con pasión y poder, su batería. Sin sonar condicionados por el aprecio a la banda, Castro es sin duda, un genio del género y es un total placer escucharlo en vivo.

Entre anécdotas, Giménez, contaba que Castro siempre proponía secuencias rítmicas muy pesadas y rápidas, difíciles de incorporar líneas melódicas para la música, como consecuencia, agradecemos infinitamente a Castro por mantener viva la llama Metal de la banda, esa que nos hizo seguirlos y estar unas décadas después, hablando de los geniales que son, fueron y de sus influencias en nuestros gustos actuales. 


Sin dudar de la gran capacidad y talento del sorpresivo cuarto miembro de A.N.I.M.A.L, no podemos dejar de mencionar la reprochable incorporación de efectos electrónicos a los temas, completamente innecesarios, distractores, sacando el sentido a décadas de supervivencia de la banda. Una fusión que lejos de innovar, desvaloriza la calidad de la propuesta. Le resta fuerza, lo desdibuja y podría seguir escribiendo al respecto, pero creo que se entendió mi punto. Se respeta la decisión de la banda, es su banda, es su historia. Una única recomendación sería, no hacer sufrir a sus fans con esta propuesta electrónica e invitarlos a crear una nueva banda para incorporarla. Temas icónicos, representativos, y únicos como “Buscando hasta llegar hasta el sol”, fueron totalmente desfigurados (arruinados para ser exactos) con esta deplorable decisión. Si la banda no hubiese sido 90% lo que amamos y queríamos ver, esta innovación, pudo arruinar el 100% de toda la experiencia metal que deseábamos tener. 3

Entre risas, mucho metal, momentos de odio al escuchar como los ridículos e innecesarios sonidos electrónicos se atravesaban en la interpretación de la banda, más risas, recuerdos, nostalgia, amor, fotografías, unos músicos impecables, amables, en su mejor momento musical y humano, un invitado especial con historial: Raúl Cariola desplegando su capacidad vocal (y algunos otros que no asistieron), pasaron un par de horas que, con seguridad, guardaremos en nuestra memoria como contraste a las experiencias pasadas de una adolescencia carente de sentido y que la encontró, en todo el poder y la fuerza que brindaban estas bandas, y que anoche, nos brindó AN.I.M.A.L


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Opiniones:
1 Nahomi Martínez
2 Titi Bokser
3. Nahomi Martínez
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