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Muchas cosas están asociadas a la increíble experiencia de deleitarse con la interpretación de Stefano Bollani en vivo, y todas ellas están ligadas al más puro placer.

Cualquier amante del buen jazz experimental y contemporáneo, ha escuchado hablar de este pianista, un intérprete exquisito que posee virtuosismo por dónde se lo contemple, técnica, compositiva y humorísticamente (no podía faltar).

Bollani es el reflejo de todos estos excelsos intérpretes de jazz, a los que les sobra humildad y que cuando dilucidamos la fórmula del espectro mágico que generan, tiene mucho que ver con la compenetración, comprensión, afinidad y admiración que sienten por su banda, que siempre resultan ser músicos de la misma calidad que ellos, con una sensibilidad que nos supera a todos como oyentes.

El protagonista de la noche se burla de muchas cosas, de las posturas perfectas, del «look» del concierto y, sobre todo, de él mismo. Este músico italiano que forma parte del ciclo #italiaxxi, toca para disfrutar. Se comprende de inmediato que el pianista conoce su nivel de interpretación perfecta, de composición perfecta y su interpretación en vivo termina siendo una juntada en casa con amigos, siempre compenetrado con su sonido y con el sonido de la banda ¿El resultado? Un show absolutamente delicioso de principio a fin.


Venía ya hace menos de dos meses de disfrutar a la increíble Diana Krall en el Gran Rex, y terminé con la misma sensación de satisfacción que genera la mística de estos personajes tan grandes y tan humildes. En estas instancias, la crítica como material de registro, no existe ¿Qué se le puede criticar a estos genios? ¿Que Bollani baile y se contorsione frente a su piano mientras derriba todas las teorías sobre la postura de un pianista? Acá en esta instancia, sólo nos queda contar, contar y hacerlo de tal manera que ningún amante del jazz se pierda este show cuando vuelva a pisar suelo porteño.

Podría seguir llenando de halagos al italiano y su maravillosa banda brasilera integrada por Jorge Helder en el contrabajo, Jurim Moreira en la batería y los percusionistas Armando Marçal y Thiago da Serrinha, y es exactamente lo que voy a hacer. 

La formación que acompaña a Bollani, no son un par de sesionistas que subieron al escenario a tocar y chau, no. Son estos músicos increíbles con los que había visto nacer en 2008 su primer disco con fusión brasilera «Carioca», y que 9 años después, con un diálogo exquisito entre todos, se encuentran presentando un muy evolucionado «QUE BOM».

La batería de Moreira fue perfecta, absolutamente perfecta. Los responsables de llevarnos a una paradisíaca playa de Brasil con noche estrellada fue la percusión, no más que maravillosa de Marçal y da Serrinha. El bajo siempre en camaradería con el piano, musical y personalmente, moviéndose siempre entre esta divina propuesta.

El italiano hizo fusión jazz con la música brasilera, tango y clásico en una sola noche, ¿Hay algo que su cerebro no traduzca a este lenguaje? Lo dudo, pero tampoco lo quiero saber.

Con todo su humor, Bollani aclaró que se presentaba esa noche para hacer la música de un joven compositor porque nadie quiere nunca, tocar las composiciones nuevas de los jóvenes, aclarando que ese joven era él mismo, así abría su concierto, entre risas y una entrega musical invaluable para todos los que estuvimos presente.

Sin duda Bollani es exactamente lo que el jazz y la fusion con ritmos latinos tiene que ser.

Por. Nahomi Martínez
PH: Enrico Fantoni

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