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Por Florencia Deleo

Cualquiera sabe, tenga mucho conocimiento o lo básico, que Antoni Gaudí es uno de los principales arquitectos impulsores y representantes del modernismo, y principalmente, que quien visite Barcelona, se va a topar con sus frentes totalmente reconocibles. Más aún cuando dichos edificios se recorren internamente. Cada uno es único e inigualable, pero tienen una cosa en común: la sensación de estar inmersos en medio de la naturaleza viva, rodeados de plantas, flores, minerales, insectos, agua.
Admito que leyendo y mirando imágenes en libros, no ha sido de mi preferencia Gaudí. Pero me fue imposible no enamorarme de esa arquitectura tan diferente y propia. ¿Y cómo, entonces, cada uno que la visita, no va a enamorarse de Barcelona?
El primer edificio que visité, fue Casa Milá, comúnmente conocida como La Pedrera. Este apodo nació de forma despectiva en la época de construcción (1906 – 1912) por parte de los vecinos, y así quedó hasta el día de hoy. Ha sido descrita con miles de adjetivos y es difícil poder enumerar la cantidad de cualidades y detalles que tiene. 
La Pedrera ocupa una esquina enorme muy cerca de La Rambla, en el cruce del Paseo de Gracia y la calle Provenza, centro turístico de Barcelona. Es sencillo de identificar: un edificio que llama la atención por parecer una gran ola petrificada, llena de formas orgánicas y movimiento, balcones salientes y torres enroscadas, que parecen castillos de arena con guerreros custodiando desde lo alto.

Fue encargada por el industrial Pedro Milá y Camps -más conocido como Pere Milá- a Antoni Gaudí, para destinarla a ser la residencia familiar y alquiler de sus pisos. Este edificio fue declarado Bien Cultural del Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1984.
Antoni Gaudí i Cornet o Antonio Gaudí (Reus, 1852-Barcelona, 1926) fue un arquitecto español, máximo representante del modernismo catalán

Ha sido un artista totalmente controversial. Por un lado, sus seguidores, lo creían un genio fuera de toda lógica; por otra parte, estaban quienes criticaban su exuberancia y ambición desmesurada. La realidad es que cuando se le encargaba un trabajo, pesaba más la decisión de él mismo que la del propio cliente. El arquitecto decía: «Para hacer las cosas bien es necesario: primero, el amor; segundo, la técnica». 

«El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos»
Actualmente, la Casa Milá, es un edificio museo, con un recorrido bien diseñado para el público turista y con una audioguía que puede resolver cualquier duda que se te presente. Nada se pasa por alto. El recorrido comienza en el patio central, desde el cual se pueden ver todos los departamentos y un puente que alude a un gran insecto alado. Las puertas y balcones tan orgánicos y vivos, nos recuerdan al Art Nouveau de fines de S. XIX y principios del XX. Una mezcla perfecta donde casi se pueden oír los sonidos propios de un bosque tropical. Es un auténtico espectáculo de luces, colores y formas.
LA AZOTEA
Una de las cosas más hermosas de Casa Milá, es la azotea. Diferente a cualquier otra, está llena de desniveles, que, al margen de hacerla especial y bien natural, resulta divertida. Cada torre es diferentes y adornada con trancadís, técnica muy utilizada por Gaudí, donde aplica pedazos de mosaicos de mismas tonalidades formando diferentes figuras y líneas. El arquitecto recuperaba esos trozos de obras en demolición, siendo así una decoración reciclada y ecologista. Actualmente, es un técnica que se ve habitualmente y es muy característico de Catalunya. Los badalots (pequeños tragaluces) están distribuidos por toda la azotea. La luz natural es algo muy típico en la obra de Gaudí. En cualquier momento del día, basta con el Sol para que todo el interior luzca precioso e iluminado. Durante el atardecer, es hermoso ver cómo esa iluminación cambia, brindando una sensación de tranquilidad infinita.

DESVÁN
En este sector, formados por 237 arcos catenarios de ladrillo plano, se situaban antiguamente los lavaderos y tendederos. Caminando por sus pasillos, da la sensación de estar mirando por dentro las costillas de una gran ballena, o mismo, de estar en un sector oculto de la casa. Actualmente, se exponen diferentes elementos creados por Gaudí, como así también sus inspiraciones y distintas maquetas de sus creaciones.

PISOS
La cuarta planta nos acerca la forma de vivir de la familia a principios de siglo XX. Juguetes, mobiliario, vestimenta, organización de la casa, pisos, decoración, molduras, puertas. Parece que nada haya cambiado desde ese momento. Todo está impecable, bien expuesto.
Actualmente, en la planta principal, se realizan diversas exposiciones temporales.

Entradas:

ONLINE:

  • General 24,00€
  • Niño (7-12 años) 12,00€
  • Niño (0-6 años) Gratuito
  • Estudiante* 18,50€
  • Discapacitado* 18,50€
  • Mayor 65 años 18,50€
  • Residentes Cataluña 12,00€
  • Niño residente (7-12 años) 6,00€

Audioguía incluida. En taquilla 3 euros más. Cada descuento requiere acreditación.

Periodistas, presentar Barcelona Press Pass.

El 45% se destina a la conservación y el mantenimiento de La Pedrera.
El 55% permite la acción social de la Fundación Catalunya La Pedrera
INFO y CONTACTO:

Dirección: Paseo de Gracia, 92
Horario: De día: 9:00 h – 18:30 h. Última entrada: 18:00h. De noche: 19:00 h – 21:00 h

Facebook @lapedrera.barcelona
Instagram @lapedrera_barcelona
Twitter @lapedrera_bcn
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