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Por. Nahomi Martínez
PH: @pablodanielzamora

Emanuel Abruzzo es un torbellino de emociones e ideas. Con una trayectoria tan amplia como interesante, Abruzzo viene desarrollando distintos proyectos que lo hacen resaltar en un público amplio, pues este integrante del Ballet Estable del Teatro Colón, encontró en el humor una herramienta infalible para enseñar y guiar procesos de aprendizaje técnico a bailarines de todos los niveles, usando las redes sociales como puentes para generar un hermoso vínculo entre sus seguidores.

A este bailarín y coreógrafo lo acompañan años de estudio, compromiso, entrega y trabajo incansable, tal como lo ejemplifica en cada encuentro con su personaje más querido, en el que encarna a la maestra rusa Ivanka Iendovskaya que comenzó comentando la ejecución de bailarines en videos de youtube y participantes de los grandes premios y que hoy, ante la contingencia que paraliza todas las actividades artísticas del país, continúa diariamente brindando clases gratuitas por sus plataformas digitales, que pueden encontrar y acceder al final de la nota.

Tuvimos el gusto de conversar con este prolifero bailarín sobre sus inicios, su carrera, su interés en la docencia, sus acciones solidarias y el significado de la danza en su vida, sin dudas, Abruzzo es una talentosa figura que continúa inspirando a todo el que se acerca a su trabajo.

 

PH: @pablodanielzamora

EeA: ¿Cuál es el primer recuerdo que tenés con la danza?
EA: El primer recuerdo que tengo con respecto a la danza, es que justamente, mi mama y mi tía tomaban clases de danza y me llevaban porque no tenían con quien dejarme. Yo me quedaba en una esquina y miraba, tenía una fascinación por los movimientos que hacían sonido, me encantaba mucho el flamenco y el tap, sobre todo el tap. Y un día me paré frente a toda la clase y me puse a hacer los pasos con ellos, y los sabía hacer, no sé cómo, no recuerdo mucho. Fue prácticamente como un accidente, yo aprendí mirando y de pronto me levanté y lo pude realizar, y así empecé a estudiar. La maestra obviamente ahí me becó y dijo “este chico tiene que bailar”.

EeA: ¿Cómo fue el momento en el que decidiste hacer de la danza tu vida?
EA: No te sabría decir en realidad, no es que un momento decidí dedicarme a la danza, esto fue tomando más fuerza y seriedad con el pasar de los años. Yo empecé en una escuela de barrio como te comente recién y eventualmente vi la posibilidad de ingresar al Teatro Colon, ingresé pero tuve que volver a Rosario, justamente porque no tenía con quien quedarme acá, mis padres no me podían acompañar. Cambié de maestros, fui adquiriendo más conocimientos, empecé a viajar un poco más para educarme un poco más con maestros en Capital Federal, y luego, eventualmente, me mudé, pero creo que para los 13 años yo tenía muy decidido que quería dedicarme a esto y tuve la suerte de que mi familia siempre me apoyó para poder realizarlo. Igual, creo honestamente que sigue siendo una decisión diaria de continuar dedicándome sobre todo a la danza. 

Teatro Colón. PH: @maximoparpagnoli 

EeA: ¿Qué sentís cuando bailás clásico y qué sentís cuando bailás jazz?
EA: – Risas- Yo no es que sienta cosas diferentes cuando baile una cosa o la otra, un maestro me dijo una vez, un maestro muy sabio que ya no nos compaña más, él dijo en una clase: ¿Cuántos tipos de danzas hay?. Y yo pensaba son incontables, hay muchos folklores, no sé ¿quinientos?; No, dos. Buena y mala. Y tiene razón, ese hombre, Matt Mattox tenía razón.

No es que siento algo diferente cuando bailo una disciplina o la otra, o cuando estoy escuchando una música o la otra. Para mí, bailar es bailar, es la forma que yo aprendí, es la técnica que aprendí para poder expresarme artísticamente, no es que sienta algo diferente, lo que sí te puedo decir que siento es felicidad, nervios, ansiedad tal vez, depende de la dificultad. Es una pregunta rara, por eso al principio medio que me quejé de esta pregunta -Risas-

EeA: Particularmente creo que la única manera de generar espacios de gran valor artístico y cultural es cuando los referentes y profesionales están dispuestos a enriquecer los distintos espacios de formación, sin embargo, este siendo un ámbito tan competitivo y de desarrollo individual a vos ¿Qué te mueve por acompañar y fomentar el proceso de formación de otras personas?
EA: A mí lo que me mueve es justamente que tuve la suerte de tener maestros increíbles que me ayudaron y acompañaron en mi proceso de aprendizaje y creo que lo mínimo que puedo hacer para continuar ese legado que ellos tan generosamente compartieron conmigo, es seguir aportando a las siguientes generaciones. No digo que yo sea el mejor tampoco digo que sea el peor pero la realidad es que la competencia depende de cómo uno la vea.

Yo desde chico aprendí a intentar competir conmigo mismo el día anterior, no con el vecino del al lado, porque esa es una competencia bastante tóxica que lo único que lleva es a la frustración. Pero cuando uno empieza a entender que yo puedo mejorar y mis compañeros también, y puedo seguir adelante y ellos también, y podemos aprender algo juntos, mi competencia realmente soy yo, no son las personas que tengo alrededor, al menos esta es mi forma de pensar. Por eso cuando doy clases trato de decir ese tipo de cosas para que los chicos más jóvenes que dicen: «Ay vamos a ver cuánto levanta la pierna la chica de al lado», empiecen a entender que eso no los va a ayudar a levantar más la pierna sino lo que va a hacer es comenzar a generar una bronca para con su compañera con la que puede tener un momento fantástico de amistad.

Yo de chico era muy competitivo con un gran amigo mío ahora, teníamos la misma edad y siempre nos ponían juntos a bailar porque “él hace tal cosa y vos hacé lo otro, porque él gira mejor y vos saltás mejor”, entonces siempre era la competencia que nos generó, en cierta forma, nuestros maestros y nos prohibió tener una relación de amistad durante muchos años. Ahora de grandes nos reencontramos hace seis o siete años y nos dimos cuenta del tiempo perdido, y pensamos: que lástima que lo perdimos como amistad porque crecimos juntos.

PH: @disilvaphotography
EeA: ¿Cuál es tu opinión sobre la profesionalización de la danza en Argentina?
EA: Hay muchos bailarines y hay muchísimo talento en el país, en todo el mundo pero Argentina puntualmente tiene una calidad los bailarines aquí que es admirable en realidad, el problema es que no hay tantos espacios no físicos sino no hay tantas compañías para que toda esta gente pueda desarrollarse artísticamente y pueda continuar creciendo y evolucionando una vez ya realizado el traspaso de estudiante a profesional. Profesional se llama a todas las personas que se dedican a lo que estudiaron y le pagan por hacerlo.

El tema es que muchas compañías no tienen los fondos necesarios para pagarle a los bailarines de una forma regular, entonces, hay muchísimas compañías o coreógrafos que convocan bailarines para poder empezar un trabajo coreográfico y que no se les pueden pagar un sueldo mensual por los ensayos pero sí por las funciones, se trabaja a bordereau, tipo cooperativa. Lamentablemente, muchas de las obras que salen a cartel, inclusive de altísima calidad no tienen un resguardo económico, tal vez es porque nuestra economía es como es, tal vez sea porque no es tan fácil conseguir fondos para el arte, tal vez no es algo que hayan visto como algo primordial al menos antes de esta cuarentena.

EeA: ¿Cuál considerás es el desafío más grande para los jóvenes en formación?
EA: El desafío más grande para los jóvenes en formación, este tema lo vengo hablando con muchos colegas, amigos, maestros, bailarines, cantantes, pintores, músicos, lo he hablado con mucha gente del ambiente, no sé si es un tema generacional pero la verdad, es que sorprende ver tanto material pero a la vez cuanta vagancia. Es como que no se pueden permitir el proceso de aprendizaje, no se permiten tomarse un día para intentar entenderlo y razonarlo. Hay una generación ahora, espero estar equivocado, que quiere todo demasiado rápido y parte del aprendizaje es el proceso. El proceso de aprendizaje es parte del aprendizaje. Si pudiésemos de alguna forma decir hoy quiero saber bailar tal cosa, ahí arrancamos mal, porque no es saber a bailar tal cosa, es aprender, es investigar, cómo yo con mi cuerpo puedo realizar esos movimientos puntualmente, entonces, hay una cierta realidad, es que no somos maquinas, somos personas. No te podés instalar una aplicación de hoy bailo urbano, hoy bailo árabe. Te bajás la aplicación y tu cuerpo lo sabe, tu mente lo sabe y tu corazón lo siente. No, no es así. 

También siento que falta muchísima paciencia y ese es el desafío más grande para los jóvenes que están en formación, necesitan tener paciencia para poder desarrollarse técnicamente y poder desarrollarse después, artísticamente. 

PH: @gonzalocortes_ph

EeA: Sabemos que aparte de todo tu trabajo como bailarín, coreógrafo y docente, estás vinculándote con la misión de organizaciones de la sociedad civil que brindan ayuda a personas en contextos de exclusión bastante complejos, contanos un poco sobre esto.
EA: Bueno, puntualmente ahora, estoy dándome cuenta es que hay una necesidad de dejar de mirarnos un poco el ombligo y empezar a mirar al de al lado y tratar de ayudar en lo que podamos. Vengo con la idea de armar una fundación y generar un espacio para brindar becas de estudio a bailarines porque es el ambiente en el que me manejo. Pero ahora está la posibilidad de sumarme a algunas fundaciones, por ejemplo, a la Fundación SIPAS que trabaja tan cercanamente con las poblaciones aborígenes y ayudando en situaciones de emergencia.

Por ahí en este momento uno piensa en uno mismo para llegar a fin de mes, pero yo teniendo la posibilidad actualmente, me gusta poder aportar desde mi lugar algo, no sé si lo que estoy aportando alcanza o suma pero al menos la intención y las ganas están. Ahora inclusive, estoy dando clases gratuitas online, y siempre les digo que si pudiesen tal vez comunicarse con sus escuelas o sus estudios para ayudarnos entre todos. Con un granito de arena hacemos un montón, apunto a concientizar para solidarizarnos.

Ahora estoy conversando con algunos estudios de danza con los que vengo trabajando hace años y que siempre estuvieron ahí para darme una mano cuando yo los necesité, y ahora estoy aportando desde mi lugar, ofrecí donarles una clase organizada por la página de zoom de ellos y lo que se recaude de esa clase queda enteramente para esa institución para poder cubrir los gastos de esos espacios que están cerrados y que nos dieron de comer a tantas personas muchas veces. 
EeA: Para cerrar, te pedimos un mensaje para los jóvenes que se encuentran profesionalizándose en la danza y otro para invitar a personas que nunca disfrutaron del ballet en vivo a hacerlo ahora que está el tiempo y los contenidos disponibles en internet.

EA: Para cerrar, a mí el arte, la cultura es lo que me permite expresarme, en el medio que sea, hay gente que le gusta dibujar, hay gente que le gusta cantar, hay gente que le gusta bailar, cada uno encuentra su forma de expresión a través de alguna rama del arte y de la cultura y creo que justamente también está bueno poder admirar y apreciar otras ramas, a mí particularmente me encanta bailar, me hace bien, me saca de una situación negativa, por así decirlo, y me vuelve a poner los pies en la tierra y la cabeza en el cielo, «la cabeza en la terraza», y es lo que yo encuentro como forma de expresión para poder desarrollarme, poder avanzar y crecer.

Ahora hay un montón de obras que están comenzando a compartirse en internet, lo que es un mimo al alma porque podemos disfrutarlo desde casa en esta situación tan rara que estamos atravesando, pero por ejemplo yo, soy bailarín del Ballet Estable del Teatro Colón, y hace unas dos semanas transmitieron una función que hicimos del Lago de los Cisnes que pueden encontrar en Youtube en la cual, yo estoy haciendo el papel del bufón, es uno de los co-protagonistas de la obra. Cuando ven que alguien saltando y girando sin parar, ese soy yo. Es cómo nos acercamos un poquito con un poco de ballet que por ahí, no es la primera opción de muchos, o por ahí a muchas personas no les alcanza el dinero para asistir, ahora pueden verlo desde casa, y disfrutar algo que no ven muy seguido.

A mí me encanta mirar funciones de otras las compañías de otros lugares del mundo, cuando baila algún amigo soy el primero que se prepara un balde de pochoclo y se sienta frente al televisor para poder disfrutarlo de principio a fin. Lo que me gustaría dejar como mensaje es que se sigan nutriendo, que sigan buscando material para seguir estudiando y aprendiendo y que cada cosa que vamos visualizando y que cada cosa que vamos admirando nos va a enseñar algo, justamente, es una situación en la que tenemos la posibilidad de hacerlo todo desde casa, solamente nos queda tener la voluntad para poder realizarlo.

Todas las imágenes son tomadas de @emanuelabruzzo

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