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Por. Nahomi Martínez

Hoy tengo el inmenso placer de conocer y compartir el legado artístico y conceptual de Basilio Héctor Celestino, nacido en Buenos Aires en 1922, sus primeros pasos en el arte fueron desde muy chico, impulsado por un tío y acompañado por una familia que no dudó jamás de su creatividad, su pasión y compromiso por el arte y su talento.

 Egresado de la Academia de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, continuó su formación artística en la Universidad de Cuyo, Mendoza. Celestino fue discípulo y ayudante de taller del maestro Ramón Gómez Cornet (1898 – 1963). Su carrera se vio marcada por viajes y mudanzas a Santiago del Estero, Madrid, Tetuán, París, Mar del Plata, donde se instala durante casi veinte años y Caracas donde muere en 1976.

 Celestino, mostró su obra en distintos lugares del mundo y además de ganarse y cultivar excelentes comentarios sobre su obra y el respeto de críticos, periodistas y curadores de la época, obtuvo el segundo Salón Colectivo de la Mutualidad Estudiantes de Bellas Artes (1943), Primer premio en el Salón Anual de Artes Plásticas del Norte Argentino (1950), Primer Premio de Dibujo en el Salón de la Provincia de Buenos Aires realizado en La Plata  (1952), Primer premio del Proyecto de Murales, convocado por el Centro de Ingenieros y Arquitectos de Mar del Plata (1966).

Se considera que su producción alcanza a las 3.000 obras, entre dibujos, grafitos, tintas y óleos, que abarcan el Expresionismo, Surrealismo y Nueva Figuración. Solo el 10% de esta obra se encuentra en propiedad de su esposa Ana María Ayala, quien reside actualmente en Buenos Aires, Argentina.

En 2019, Paula Celestino Ayala, única hija del artista, publicó un libro biográfico “Celestino”, que recorre la vida y obra de este profundo, reflexivo y prolifero hombre, dibujante, pintor, muralista y docente.

En junio de 2020, bajo la dirección de Celestino Ayala, se activaron las redes sociales oficiales que difunden la obra y vida del artista, promoviendo la participación e interacción de los amantes del arte argentino, curadores, coleccionistas y periodistas en este espacio virtual.

En esta oportunidad pudimos conversar con Paula Celestino sobre su padre, el gran artista, sobre su vínculo con la obra y este maravilloso trabajo de rescate y difusión que viene a poner en evidencia que el arte más visceral, honesto y humano es el que hace historia y trasciende, tal como lo demuestra Basilio Celestino. 

EeA ¿Cuál fue tu primer acercamiento a la obra de tu padre?

PC: Como toda hija de pintor, crecí entre cuadros. Desde que tengo uso de razón están colgados en las paredes de mi casa, camino entre ellos en distintas habitaciones y estuvieron siempre prioritariamente guardados en todas las mudanzas. Por algunos recuerdos y rastros que encuentro sé que pasaba tiempo con mi padre en el taller, así que están mis garabatos atrás de algunas obras y fotos de estos momentos.

Creo que hasta un momento la obra y mi padre fueron lo mismo para mí. Como todo lo que nos es natural, recién cuando me empecé a ocupar de movilizar la obra fui tomando contacto con ella desde otro lugar, a “mirarla” en forma más disociada.

Esto me llevó a interesarme en el arte, a entender el tema y el contexto y a buscar o construir distintos y nuevos sentidos. Este fue también el momento en el que me enamoré de la obra. Especialmente la que contiene más poética o belleza y como nos pasa a todos con el arte, a encontrarme reflejada en algunos rasgos o maneras de decir las cosas.

Al hacer este ejercicio dejé de tenerle miedo a algunos representantes del “bestiario” de Celestino, y todo se fue integrando en mi entendimiento y en mi corazón.



EeA: ¿Cómo y por qué decidiste realizar este trabajo investigativo para el armado del libro? Contanos el proceso

PC: La idea del libro surgió de una recomendación de Pelusa Borthwick, quién nos venía aconsejando y guiando desde hace varios años. Así que presentamos el proyecto para Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y a partir de la aprobación empezó todo el proceso. La razón principal era tener una herramienta de divulgación y a su vez, mostrar una selección de la obra contextualizada en cada momento de su vida y con cada lugar en el que vivió. Para lograr esto fue fundamental, además de Pelusa, quién fue una guía permanente, el equipo formado por Gustavo Valle, Ariel Vilches, Daniel Wolkowickz y Valeria Sorin y grandes apoyos para la discusión e intercambio como Patricia Moreira y Alejandra Mettler. También las charlas como la que tuve con Graciela Di Iorio y José Petroli, entre otros, me confirmaron que más allá de mi interés como hija, íbamos a contar algo que merecía ser divulgado. Un eterno agradecimiento al equipo que como grandes profesionales pero también con real interés y mucho respeto hicieron todo mucho más fácil, así como a todas las personas e instituciones que aceptaron ser entrevistadas o brindar algún tipo de información. También es necesario mencionar a las empresas que aportan a través de Mecenazgo, que si bien es aún insuficiente, genera posibilidades de realización que de otra manera no tendrían fondos.

En cuanto el proceso puedo sintetizarlo en un concepto: de una enorme movilización emocional y afectiva. Nos tomó casi dos años entre la búsqueda de información, chequear lo que teníamos, ir a fuentes, hablar con personas que lo conocían o que eran cercanas a sus amigos, volver a leer todo lo que hay publicado sobre él con una nueva mirada. Y lo más difícil: decidir qué dejar escrito sobre Celestino y a cada momento pensar si él lo hubiera querido así.

EeA: ¿Qué historias o elementos descubriste en todo este proceso de investigación y rescate de la obra?

PC: Terminar de contrastar historias familiares o supuestos, buscando indicios y en todo momento chequeando los datos y situaciones con su principal “biógrafa” que es mi madre. Ella fue quien más tiempo estuvo en forma constante a su lado y sin duda quién más lo conoció. Es claro que cada historia es de quién la escribe, pero a pesar de esto, tratamos de incluir todas las voces que nos fue posible entrevistar y ser todo lo exhaustivos posibles con la búsqueda de material.

Entre las cosas más movilizantes están la carta de Mario Stafforini, publicada en el libro, fallecido a mediados de este año. Y la charla con Eduardo Nachman, quien tiene recuerdos de él de cuando era niño, y ver los dos dibujos que le hizo mi padre al suyo.

Pero sin duda el gran aprendizaje de hacer un libro como éste es superar la barrera de lo personal para dejar que se conozca, entender que un artista y lo que crea pasa a ser algo que puede tener interés público y que merece llegar a quienes puedan disfrutarla o tener alguna interacción o interés en la obra.

EeA: ¿Cuál es el objetivo de este libro?

PC: Formalmente, contar con una herramienta de divulgación de la obra y del artista. Más allá de todo lo que uno pueda decir, la obra está allí para defenderse sola. Pero si no tiene una oportunidad, no es posible ni apreciarla ni cuestionarla.

En términos personales, dejar plasmada la mayor información que consideramos relevante sobre Basilio y su vida es un alivio, una especie de etapa cumplida que ahora me permite abordar nuevos caminos.

EeA: ¿Qué sentís al encontrarte con el importante aporte de tu padre en el Arte Argentino de aquella época?

PC: Es difícil decirlo para mí. Siento orgullo la verdad, por lo que es la obra y por la integridad con la que la creó. Y al mismo tiempo, el peso de la responsabilidad ante la incertidumbre del lugar y la forma en la que deba estar disponible. Aquí comparto esto tanto por la obra de mi padre como por la de tantos artistas que no están visibilizados en Argentina y en Latinoamérica.



EeA: ¿Qué aspecto considerás, personalmente, que es más relevante de la obra de tu padre?

PC: No puedo ser objetiva en este punto. Entiendo que el lugar que tiene el dibujo es algo que lo destaca enormemente. De todos modos, creo que lo más importante está pendiente: y es exponerse a la mirada de otras personas y que la obra tenga la oportunidad de “ponerse a prueba”, de mostrarse. De ahí surgirá qué lugar deba ocupar y sin duda, sabremos qué es lo más relevante. 

EeA: ¿Qué reflexionás de todo este proceso de investigación y difusión de la obra de tu padre luego de tantos años?

PC: A casi medio año de haber publicado el libro y a unos meses de haber iniciado la difusión a través de redes sociales, un poco de vértigo y ansiedad, miedo de cómo puede ser recibida la obra, dudas sobre si las decisiones tomadas para el manejo de la comunicación son las correctas o las mejoras, pero también alivio porque, de una forma u otra, se está mostrando y llegando a la gente aunque no tenga respaldo académico ni institucional alguno. Basilio se manejaba sin intermediarios y parece que fue necesario que seguir ese mismo camino.

EeA: ¿Qué te gustaría que tengan en cuenta los espectadores de la obra de tu padre al acercarse a su trabajo?

PC: Libertad interior total para apreciar, interpretar y que te guste o no. Lo único que puedo recomendar es que no se queden con la primera impresión, que entrecierren los ojos y miren en detalle y despacio, porque seguro hay cosas para descubrir.

Más de Basilio Celestino:

www.instagram.com/basiliocelestino

www.facebook.com/basiliohcelestino

El libro puede ser descargado de manera digital y gratuita ingresando a www.basiliocelestino.com



Imágenes por orden de aparición:
1. Fotografía de Basilio Celestino
2. El EspigónEl. Técnica mixta – 70 x 50 cm. Mar del Plata – 1965
3. Portada del libro Celestino
4. En Galería del Mar. Mar del Plata, 1967. De izq. a der. Ana María Ayala, Elisa Borthwick de Muchnick, Ana María Marcangelli, Dr. Pablo Corral, escultor italiano y Basilio Celestino.
5. La nave. Tinta – 63 x 44 cm. Mar del Plata, Buenos Aires. Argentina. Estimado 1969
6. Chica en la cabina telefónica. Tinta y acuarela. 41 x 45 cm. Caracas, Venezuela – Estimado 1975
7. Sin título. Tinta. 35×50 cm. Caracas, Venezuela – Aprox. 1975

 

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